Que los imprevistos no arruinen tu viaje

Seguramente esta imagen te puede resultar familiar. Estás recostada en tu  cama, con el computador apoyado en  las piernas, haciendo click y soñando con destinos idílicos. En tu imaginación todo  fluye mágicamente.

A mi me pasa con frecuencia. En  la comodidad  de la cama , me  siento vital, llena de energías, me veo subiendo cerros, caminando cientos de kilómetros, disfrutando playas sublimes. En  mis sueños no existe el frío ni el cansancio, ni menos los problemas o una posible enfermedad.  Obviamente, este ejercicio me encanta porque me hace soñar despierta. No sé si les pasa, pero yo puedo pasar una cantidad considerable de tiempo en los buscadores de vuelos online, eligiendo el destino soñado.

Antes de decidirme por Perú, estuve a punto de escoger  Natal, en Brasil , y luego Ciudad de Guatemala. El primero era económicamente  conveniente, pero lo deseché por ser temporada de lluvias. Qué fome ir a la playa con lluvia, pensé. El segundo me atraía mucho, pero dejé pasar tanto tiempo, que cuando lo quisé comprar el pasaje costaba más del doble y por el mismo dinero me iba a Europa.  Justo apareció una irresistible oferta de Latam relacionada al Perú Week y la tomé! Compré una pasaje ida y vuelta Santiago, Lima, Cusco, por unos $200.000 mil pesos chilenos, unos US$300 dólares, pensando en recorrer tres semanas Cusco, Machu Picchu y seguir al lago Titikaka a más de 4 mil metros de altitud.

 

Esa fue la idea original y los primeros tres días resultó genial hasta que me enfermé del estómago. Hasta hoy no sé qué comí o qué causó mi intoxicación . Gracias al seguro de asistencia con el que viajo pude recibir atención médica en el pueblo de Aguas Calientes (Machu Picchu pueblo). Yo estaba en una zona muy remota  así que  tuve que caminar más de una hora para llegar a esta localidad. No había otra  forma!

Me recetaron una batería de antibióticos y otros medicamentos, que terminaron destruyendo mi flora intestinal. Afortunadamente, al día siguiente pude subir  a la montaña y a la ciudadela de Machu Picchu. Luego regresé a Cusco donde pasé tres días acostada devolviendo hasta el agua que tomaba  y con una jaqueca  terrible, la altura  me estaba pasando la cuenta. Nunca me había sentido tan mal en un viaje. Inlcuso pensé en volver a Chile.

 

Finalmente,  decidí dar un cambio radical a mi viaje y partir  a las playas del norte, arrancando de la altura. Compré un vuelo a Lima y de ahí otro a Piura, luego tres horas y media más de viaje por  tierra hasta Máncora por  un camino que las lluvias provocadas por el fenómeno del niño dejaron en muy mal estado. *En la agencia donde compré los pasajes no me adviertieron que existen vuelos a  Talara, aeropuerto ubicado  a menos de una hora de Máncora!!!

Pese a lo agotador del trayecto, fue la mejor decisión.  La playa me hizo bien y me recuperé completamente. Por fin pude comer ceviche y deleitarme con toda clase de mariscos frescos.

 

El broche de oro para este viaje fue enterarme  que como compré un pasaje cerrado, tenía que volver a  Cusco, en el otro extremo del país , para tomar mi vuelo de regreso a Chile. Según me explicaron si tomaba el vuelo en Lima, perdía la conexión internacional.  Preferí no arriesgarme y volver a Cusco.

Moraleja: No comprar nunca más un vuelo cerrado , cuando quiera recorrer libremente un país, la llegada y la salida tiene que ser desde la capital.

Y segundo: no siempre lo que uno se imagina o visualiza  antes de partir, se condice con la realidad. Jamás se me ocurrió que podía enfermarme. Y eso que en otros viajes me ha pasado. Esta vez me sentí realmente mal.  Me ayudó  mucho a subir el ánimo los mensajes que recibí de mis seguidores y amigos.

Ahora que termino mi viaje por Perú quise escribir y compartir esta experiencia porque siento que ha sido un gran aprendizaje. Así son los viajes, por más experimentada que seas, siempre nos entregan algo nuevo.  Lo importante es saber reaccionar,  sacar lecciones  y por supuesto , volver a viajar!!!

Que nada empañe nuestra aventura viajera. A lo mejor en el momento , los inconvenientes pueden parecernos un grave problema pero con  el tiempo , todo se transforma en una anécdota. Se los aseguro!!!

 

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