VIAJAR SOLA POR INDIA

India es uno de esos destinos exóticos, remotos, que siempre me resultó tremendamente atractivo. Estuvo en mi ruta desde que salí de Chile pero no tenía claro cuándo o desde dónde volaría. Cuatro meses tardé en llegar. Cuando la llegada del otoño europeo me fue advirtiendo que ya era hora de moverme, de seguir el sol y arrancar del frío, compré un pasaje de ida,  desde Roma a Delhi.
Siempre me han gustado los desafíos. Y viajar sola a la India, era uno gigante. En India todo es difícil. Incluso lo fue antes de llegar. Estuve tres días llenando un largo formulario para sacar la visa online, donde preguntan de todo, desde quiénes son tus padres, cuáles fueron tus destinos los últimos 10 años hasta si tienes marcas en el cuerpo que te identifiquen. Ufff ¡ no se por qué los indios quieren saber tanto de ti!
La página se caía constantemente así que tuve que rellenar el formulario varias veces hasta que al final lo logré. Me dieron la e-visa por un mes. Este trámite fue un pequeño adelanto de lo que me esperaba, porque venir a la India requiere de mucha paciencia. Si uno no la tiene, no queda otra que desarrollarla. Y creo que es precisamente eso lo que lo hace un destino tan fascinante. El que todo cueste, el que todo sea tan distinto. Aquí nunca un día es igual a otro. India te desafía, te cuestiona y te enfrenta constantemente a tus propios miedos y prejuicios.

No pretendo hacerme la valiente. A medida que se aproximaba la fecha del viaje empecé a sentir cierto temor. Creo que recién ahí comencé a tomar el peso a mi decisión. Porque venir a India es una cosa, pero venir sola, otra muy distinta. Me empezó a pasar algo curioso. Me empecé a preocupar por no tener una ruta, ni guía ni hoteles. Este modo de viajar, que me había hecho tan feliz en Europa y en otros países del Sudeste Asiático, me empezó a aterrar porque no tuve tiempo de organizar nada. El hecho de estar viajando constantemente consumía todo mi tiempo libre, tenía otras decisiones más urgentes que tomar. Además, empecé a escuchar a otros que empezaron a contagiarme con sus miedos. Pero después de cuatro meses de dar vueltas por Europa , finalmente llegaba mi hora de moverme a Asia.

Mi arribo a Nueva Delhi

Si tuviera que resumir diría que llegué en el peor momento posible. Dos días antes de mi arribo ,el gobierno sacó de circulación los billetes de $1000 y $500 rupias, lo que equivale al % 80 por ciento del dinero en efectivo. ¿Se imaginan que en Chile sacaran los billetes de $10.000 y $20.000? bueno algo parecido pasó acá. Las colas en los bancos para cambiar los billetes antiguos eran eternas. El problema fue que los reemplazaron  por unos de $2000 rupias , que las primeras semanas escaseaban. Y cuando finalmente se conseguían, no había cambio. Los cajeros automáticos  pasaban llenos, con colas de una hora y media para poder sacar el equivalente a $20 mil pesos chilenos, el máximo permitido en esta emergencia. Conseguir dinero se transformó en una de las principales actividades de turistas y locales. Por si esta situación no fuera suficiente, apenas llego a Delhi, mi banco me avisa que clonaron la única tarjeta de crédito que andaba trayendo!!!

¡Welcome to India!

Lo primero que me impactó de la capital India fue la contaminación y el ruido insoportable de los bocinazos en la calle. El aire estaba irrespirable y el cielo tan gris que apenas se veían los edificios.
Afortunadamente, el hostal que elegí resultó todo un acierto. No precisamente por lo limpio sino porque me permitió conocer a otros mochileros con los que nos aventuramos por las calles de esta frenética ciudad. La verdad es que estoy muy agradecida de las personas que conocí en mis primeros días en India porque me hicieron sentir muy acompañada . Con Paty, de Barcelona, nos hicimos amigas. Cómo a olvidar a Ana Paula de Perú , a Ezequiel de Argentina y a los chilenos Emilio y Gabriel. Mención aparte para el panameño-norteamericano, Antonio, a quién todo le daba asco, ¡un personaje!

Estuve 10 días esperando que llegara mi nueva tarjeta de crédito desde Singapur. Para muchos visitantes ésto es demasiado tiempo , la mayoría solo está de paso por Delhi. Pero a mí me sirvió y mucho. Fue la mejor introducción a este país, a sus costumbres, a sus comidas, a sus contrastes.

Caminar por Old Delhi fue la primera de las experiencias más intensas que viví. Aquí todo el mundo toca la bocina al mismo tiempo. Caminar por las calles , en medio de la basura, el ruido ensordecer y la mirada fulminante de los hombres es fuerte. . Yo sentía que al menor descuido iba a morir atropellada. Y como todo me llamaba la atención, la probabilidad era alta.

En India hay que andar con cuidado, sobre todo si viajas sola. Lo leí mil veces pero sólo cuando ocurre algo es cuando uno le toma el peso. A mí me pasó de todo. Viví situaciones que en el momento fueron tensas como meterme al metro de Delhi y viajar rodeada o más bien apretujada de puros hombres. Eso hasta  que descubrí que existen carros que sólo transportan mujeres.

Tantas situaciones que en el momento me parecieron complicadas pero que hoy, con el paso del tiempo, me parecen una anécdota . Como cuando le pido al chico que limpiaba el baño de mi pieza, que me deje pasar , que no me aguanto. Cuando cierro la puerta , él empieza a golpearla, la abre y se mete al baño conmigo!!!
Hoy trato de entender y creo que es tan grande su curiosidad de ver a una mujer blanca que sólo quizo mirar. Vio una oportunidad y la tomó. Afortunadamente para mí, no alcanzó a ver nada y lo reté bien retado!!!

Otra anécdota de la cual nunca me olvidaré es la siguiente. Estando en Varanasi, pido un taxi a las 7:30 de la mañana para que me lleve al aeropuerto. Me dicen en la recepción que llegó pero yo no veo. Así que salgo a ver qué pasa. Me encuentro con tres hombres empujando el taxi que me viene a buscar. Pasan varios minutos y nada, el auto sigue con el motor apagado. Luego veo que de la nada aparece una batería que empiezan a instalar . Los minutos vuelan y a mí la espera se me hace eterna, pido que me manden otro taxi pues no quiero perder mi vuelo. En la recepción se hacen literalmente los lesos. Pero yo insisto. Al final logro subirme al taxi de uno de los “colegas” que estaba ayudando al mío. No alcanzamos a andar ni media cuadra cuando el taxista que me venía a buscar, ve esta situación y hace que nos subamos a su auto, insistiendo en que ya lo arregló.

Me cambio nuevamente de taxi con mi maleta gigante, pero el auto alcanza a moverse unos metros cuando nuevamente queda detenido. Mi escasa paciencia en ese minuto se agota. Pero el taxista no quiere hacerme caso. El quiere arreglar su auto, que yo lo espere y luego me lleva al aeropuerto. Como la situación es tan insólita, aplico los consejos que me dio una amiga que vivió en India un año y subo la voz, le grito para que me haga caso. Abro la puerta y me bajo. En eso aparece el otro taxista y me cambio nuevamente de auto.

Cuando al fin voy rumbo al aeropuerto, más o menos a mitad de camino, se me ocurre abrir mi bolso y me doy cuenta que con todo el jaleo he perdido mi celular, mi única conexión con Chile!!! Osea prefiero perder el vuelo que el teléfono… Pero esa es otra historia que afortunadamente se resolvió bien!

Estas son pequeñas anécdotas de mis primeros días, espero las disfruten tanto como yo que al escribirlas me río. Hoy me lo tomo con más humor pues he aprendido que aunque muchas situaciones se salen de nuestro control, no pueden arruinar nuestro viaje. India para mí, sigue siendo un destino fascinante y espero volver muy pronto.

4 comentarios sobre “VIAJAR SOLA POR INDIA

  1. Te leo y se me erisa la piel cada palabra le hace sentido a mi mente de lo que siempre e deseado mi corazon. Un dia tendre el coraje de ser libre lo se.
    Gracias infinitas por hacer publica tu experiencia y como bien lo dijiste no se puede renunciar a ser feliz…

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  2. Me entere hace unos minutos de esta travesía que realizó.. me encantó, tengo 23 años, recien este verano me di un viaje con unas amigas hacia el norte de Chile y una parte de Bolivia, me enamore de viajar, de esa sensación tan exquisita que corre por las venas al conocer lugares, culturas, gente distinta. Por mi en este mismo momento dejaría todo botado y me iría a recorrer el mundo, pero sé que no es posible aún, pretendo terminar mi carrera (me quedan dos añitos) juntar un poco de dinero e irme sola a conocer y enamorarme de la vida, así como usted lo ha hecho, la admiro y mis máximos respetos!!!! Una mujer fuerte y aventurera, ojala que muchas mujeres más se atrevan a viajar, a dejar lo cotidiana, abandonar la zona de confort y que disfruten de la vida, que no se sientan debil por viajar solas.. una vez leí una frase que me gusto mucho, dice: “viaja solo y nunca lo estarás”, cuanta razón tiene, en mi viaje la mayoría de las personas que conoci viajaban sola, pero realmente jamas lo estaban.. una frase muy cierta. Muchos cariños y admiracion hacia usted.

    Se despide: Daniela Vallejos U.

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    1. Hola Daniela, gracias por tus lindas palabras… Así es , no me canso de repetirlo: una viaja sola pero nunca lo está. Para mi es una experiencia maravillosa, que me llena de vida. Te dejo un abrazo y no renuncies nunca a tus sueños!

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